TLC-México=maquilas; no más 

MTRO. ILDEFONSO GUAJARDO V.,
SECRETARIO DE ECONOMÍA: en etc.

+Quienes no pueden cambiar su

mente no pueden cambiar nada

George Bernard Shaw

No deseo confusiones por lo que sigue abajo. Rechazo totalmente la actitud de Trump sobre la amenaza de eliminar el TLCAN, pero estoy y todos en México debemos estar insatisfechos por seguir siendo un inmenso parque maquilador, no industrial, pese a las oportunidades que a nuestro país le abrió ese Tratado.


Cuando México comenzó a crecer, durante el gobierno de Miguel de la Madrid, como país maquilador, y llovieron críticas, yo pedí paciencia porque el siguiente paso lógico debía haber sido la industrialización del país y lamentablemente me equivoqué. Vino el TLCAN con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y México, ciertamente, ha logrado un enorme crecimiento en su comercio de exportación y de su industria… de maquila. ¿Qué son, por ejemplo, las grandes plantas armadoras automotrices?, maquilas y ya. Las marcas de vehículos que producen son Ford, Dodge, Chevrolet, Volkswagen, etcétera, pero no existe una marca Pérez o Martínez o los apellidos de cualquiera de nuestros grandes magnates porque casi todos se dedican al comercio, a las finanzas, a la especulación. Confesé ya mi optimismo excesivo, pero no mi equivocación; ésa la cometieron los gobiernos que se conformaron con el paso uno del TLC y no empujaron a nuestros magnates al dos, la industrialización real de México.
Somos el principal productor mundial de televisores. ¿Productor? ¿De qué marcas? Sony, Mitsubishi, LG, etcétera, pero ninguna Álvarez, Tijuana o BC porque nadie de ese apellido, ni de esa ciudad, de esa entidad o de otro lugar del país ha inventado un televisor con desarrollo tecnológico nacional. La investigación científica permanece estancada porque nuestra política presupuestal no la considera prioritaria, pero nos mantenemos, eso sí, como productores excelentes… de pobreza y de corrupción y de drogas, tequilas, cervezas, aunque estos dos últimos productos se mantengan mexicanos, pero pertenezcan ya a firmas extranjeras, como los bancos; hace tanto tiempo que estos últimos se llaman Citycorp, BBVA, Scotia, Santander, que ya las nuevas generaciones los consideran miembros de la familia… Bimbo y Cemex son nuestras multinacionales insignias, sólo que la primera habrá inventado algunas galletas y biscochos, pero la industria del pan es multicentenaria, como la del cemento, mientras nuestra industria minera ya prácticamente pasó a ser propiedad canadiense gracias al paso del PAN por la Presidencia de la República; y ni por eso el señor Trudeau ha mostrado alguna solidaridad con México frente a los arrebatos trumpistas…
Y claro que si tales arrebatos se llegan a concretar, no la vamos a pasar muy bien aquí, en el área sur de América del Norte. Quizá el único beneficio más político que económico de ese traspié resulte —y claro que no es poca cosa— la simpatía y el apoyo moral que nos están brindando los miembros de casi toda la familia latinoamericana. Si esta sacudida nos despertara a todos, pero a todos, ¡caray, con suerte y paradójicamente se lo llegáramos a deber a Trump…!
Lo perfectamente claro de cuánto nos está ocurriendo desde Washington, DC, y tarde o temprano iba a suceder, es que en su mayor medida se lo debemos a nuestros gobiernos y a nuestros empresarios. Si queremos que se nos respete, hagamos lo que debemos y no nos conformemos con las sobras y lo facilito del desarrollo…


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