Bannon, el “Rasputín” de Trump II

Estimados lectores:

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Grigori Rasputín

Bannon, el poder tras el trono de Trump 

En la entrega del día de ayer le esbocé cuál es la racionalidad del manejo del poder del grupo Trump. ¿Sorprendente? ¿Espeluznante? Usted escoja el adjetivo, pero tontos no son.

Hoy le contaré cómo la informática, el dinero, la estrategia y el fanatismo se combinaron para lograr que lo impensable ocurriera: Donald Trump llegó a la Oficina Oval.

Entre las muchas bravuconadas de Donald Trump están sus críticas a los medios de comunicación, por lo menos a los principales. En una conferencia de prensa de febrero pasado los llamó mentirosos y les espetó: “Honestamente, la prensa está fuera de control (…) El público ya no les cree”, porque según su leal saber y entender propagan “noticias falsas”. De hecho, ya se creó todo un campo semántico sobre la expresión fake news.  Aquí hay dos elementos clave en la estrategia Trump/Bannon: ¿Por qué los medios están fuera de control? ¿Por qué ven la realidad de una manera distinta de la que Trump ve? Si algo caracteriza a los principales medios de comunicación estadounidenses es que cada denuncia está basada en hechos y datos duros, facts, como les dicen. No sé si sea solo por ética; de lo que estoy seguro es que si no tienen los facts, se arriesgan a demandas millonarias.

El segundo elemento es el manejo de la realidad según la percepción de Trump. Por el simple hecho de ser su percepción, ¿es la verdad? Para él, sí. Si usted revisa sus expresiones y mensajes, todos están llenos de calificativos que describen “su” realidad, forjada con “datos alternativos” sobre los hechos que así se ajustan a su percepción. Otros le llaman pos-verdad, hecha a fuerza de descalificar a los medios, twittear estridentemente a diario y usar de manera encubierta las redes sociales…

Sí, han hecho una increíble explotación de las redes sociales sin que el público sea consciente de ello. La columnista Carole Cadwalladr[1], del periódico británico The Observer, encontró la hebra de una intrincada madeja informática. Después de la regañiza de Trump a los medios, el 16 de febrero, Cadwalladr se dio a la tarea de escribir en la ventanilla de Google “los medios de comunicación son…” y dejó que este portal le diera las asociaciones más frecuentes a esa frase, una tarea que Google hace mediante algoritmos. Para su sorpresa, las asociaciones que aparecían en los primeros lugares ofrecían ligas a frases como: “están muertos”, “propagan  noticias falsas”, “están acabados”, etc.  Todas ellas, descripciones similares a las que hace Trump.

Pero esa solo fue su primera sorpresa.

¿Estaría Trump realmente ganando la batalla en la opinión pública? Ante la duda, Cadwalladr activó la primera liga que sugirió Google, misma que le llevó al sitio web CNSnews.com y al artículo Los medios de comunicación están muertos. Segunda sorpresa: el sitio noticioso, muy poco conocido, dominaba el algoritmo de búsqueda de Google sobre el tema en cuestión. Según reza en su página, el propósito de CNSnews.com es “demostrar claramente el sesgo liberal de muchos de los medios de comunicación –sesgo por comisión y sesgo por omisión— y que da como resultado un doble estándar en las decisiones editoriales sobre qué constituyen las ‘noticias’” [2]. El hallazgo de un obscuro sitio “noticioso” de derecha no respondía la pregunta: por qué era la primera opción que daba Google. Entonces, como dicen los gringos: follow the money y ella siguió su propia pista.

Cadwalladr siguió jalando el hilo de la madeja: CNSNews pertenece al Centro de Investigación sobre Medios, autoproclamado como “el más importante perro guardián de los medios desde 1987, (…) con la única misión de exponer y neutralizar el arma propagandística de la izquierda: los medios de comunicación de alcance nacional”[3].  Aquí viene la tercera sorpresa: uno de sus principales benefactores del Centro es Robert Mercer, quien también es el “el principal donante individual –describe Cadwalladr— a la campaña de Donald Trump con US$ 13.5 millones”. Según datos oficiales reportados en el sitio opensecrets.org, que difunde información oficial sobre el financiamiento a campañas, Mercer proporcionó a la causa republicana, tan solo en 2016, US$21.2 millones.

Ser muy, pero muy rico y siempre apoyar a la extrema derecha no lo hace particularmente interesante; lo que hace destacable a Mercer es que hizo su fortuna gracias a que es un extraordinario científico de la computación. Recientemente recibió el máximo galardón que otorga la  Association for Computational Linguistics (ACL) por el trabajo de toda una vida. Según ACL, las investigaciones y desarrollos de Mercer “tuvieron un impacto  revolucionario (…) Fueron un trabajo pionero que permitió que las computadoras tradujeran la voz en texto y la traducción de un idioma a otro”.  Pero más trascendente que estas herramientas, es que contribuyeron a lo que hoy llamamos inteligencia artificial.

De acuerdo con el portal noticioso CNBC[4], en 1993 Mercer ingresó a  Renaissance Technologies, una firma dedicada a hacer modelos matemáticos aplicados a los fondos de riesgo. Ahí, Mercer dejó de ser un científico con un ingreso medio para convertirse en un billonario al llevar a la empresa al éxito. Mercer, un desconocido en Wall Street, aplicó algoritmos para modelar y comerciar en los mercados financieros.

Algoritmos es la palabra clave en toda la historia que le comparto. Pero de eso le hablaré un poco más adelante. Antes permítame un antecedente importante sobre la faceta “filantrópica de este científico-empresario-billonario. De acuerdo con CNBC, Mercer ha aportado fondos al Oregon Institute of Science and Medicine, que niega la existencia del cambio climático; también al Heartland Institute, cuyo lema es “Descubrir, desarrollar, promover y empoderar a la gente con soluciones de libre mercado para los problemas sociales y económicos”; no suena mal, el problema está, como siempre en los “cómos” de las soluciones. Y para redondear su “filantropía”, Mercer fondeó con US$10 millones la creación del portal noticioso llamado Breitbart, como una competencia de la extrema derecha al exitoso portal liberal Huffington Post. ¿Adivine quién era el director general de Breibart?

Acertó: Steve Bannon.

Clic aquí para leer la primera parte. 

Clic aquí para leer la tercera parte.

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[1] Have Mercer! The money man who helped the GOP win. http://www.cnbc.com/2014/11/07/robert-mercer-the-most-important-political-money-man-youve-never-heard-of.html consultado el 9 de marzo de 2017,  las 20:46 horas.

[2] Página oficial de CNSnews.com http://www.cnsnews.com/about-us consultado el 9 de marzo a las 14:00 horas.

[3] Página oficial del Media Research Center http://www.mrc.org/about consultado el 9 de marzo a las 15:47 horas.

[4] https://www.theguardian.com/politics/2017/feb/26/robert-mercer-breitbart-war-on-media-steve-bannon-donald-trump-nigel-farage consultado el 4 de marzo de 2017, a las 19:50.

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