Los robos violentos se disparan en México

By: El País

Un asaltante murió después de intentar robar un autobús, en agosto, en CDMX.
Un asaltante murió después de intentar robar un autobús, en agosto, en CDMX. CUARTOSCURO

A falta de conocer la estadística delictiva de todo el año, los primeros diez meses de 2017 muestran un repunte en el registro de robos violentos en México. Hasta el 1 de noviembre, las fiscalías de los 32 estados del país recibieron 191.752 denuncias por asaltos de todo tipo, robos a transeúntes, a transportistas, robos de vehículos, atracos a sucursales bancarias, robos en carretera… En todo 2016, fueron 171.420 denuncias.

La violencia alcanzará este año cotas históricas en México. No son sólo los asaltos, también aumentan los casos de otros delitos de alto impacto, como los secuestros y las extorsiones. Y por supuesto, los homicidios. En octubre se registraron 2,764 asesinatos, el peor dato en 20 años, peor aún que cualquiera de los periodos del expresidente Felipe Calderón, bajo cuyo mandato, el Estado inició su embestida contra los cárteles del narcotráfico.

En su recopilación estadística, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que depende de la Secretaría de Gobernación, revela un aumento en los robos violentos a negocios. Si en todo 2016 se denunciaron 26.494 casos, en los primeros diez meses de 2017 ya se contaban 34.108. Cosa parecida ocurre en el robo de vehículos, asaltos a transportistas y transeúntes, esto es, a personas que sorprenden en la calle.

En el rubro de robos violentos en carreteras, se aprecia un aumento importante en los asaltos a camiones de carga. De enero a octubre de este año las fiscalías registraron 2.303 denuncias, mientras que en todo el año anterior fueron 1.489. El aumento es perceptible también en el caso de los vehículos particulares y los autobuses, aunque menos pronunciado. Sin embargo, la espectacularidad, gravedad e incluso crueldad de algunos asaltantes ha generado debates encendidos en los medios, que se han prolongado durante semanas.

Es el caso por ejemplo del brutal asalto que sufrió una familia en la carretera que va de la Ciudad de México a Puebla, en mayo pasado. Un grupo de delincuentes interceptaron la camioneta familiar, en la que viajaban la madre, el padre, una hija, de 14 años, y un bebé. Los criminales dispararon al bebé, violaron a la madre y la hija y golpearon al padre. Luego se llevaron la camioneta.

El asunto generó tamaño escándalo que en apenas tres meses, las autoridades detuvieron a los presuntos responsables. Desde entonces, están en prisión.

Los asaltos en esta carretera son relativamente comunes. En septiembre, días después del terremoto que asoló el centro del país, otro grupo de ladrones atracó a un camionero que transportaba víveres a las zonas afectadas. Y más recientemente, en noviembre, en la misma carretera, asesinaron al conductor de un trailer durante un asalto.

Aunque como ocurre con los asesinatos y otro tipo de delitos de alto impacto, el resto del país resiente la ola delictiva. En Chiapas, por ejemplo, en abril, unos bandidos pararon un autobús de turistas alemanes, que cubría la ruta Palenque – Ocosingo. Iban 28. Los asaltantes detuvieron el vehículo, subieron, se llevaron sus pertenencias y se fueron.

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