Hágase la ley.., ¡pero no en mi hijo!

+Hijo es un ser que Dios nos prestó…

para darle los mejores ejemplos

José Saramago

 

MIN. LUIS MA. AGUILAR MORALES,

PRESIDENTE DE LA SUPREMA

CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN:

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CIUDAD DE MÉXICO.- “… y de nosotros, aprender a tener coraje”, prosigue un extraordinario pensamiento de ese escritor, Premio Nobel de Literatura, que nos enamoró a todos sus lectores cuando estaba ya en la edad del descanso. Pero Saramago no se inspiró, al escribir sobre los hijos, en el coraje vengativo, destructor, falaz y delictivo.

Y ya no supo que el corruptor de sus palabras habría sido un hombre de la ley.

¿Pero se debe llamar hombre de la ley a alguien capaz de enseñar a su propio hijo los valores más nugatorios que puedan existir para hacer de él un hombre de bien?

Debe estar ya enterado usted de la escandalosa conducta atribuida al magistrado Jorge Arturo Camero Ocampo, presidente del Colegio Nacional de Magistrados y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación, A.C., que lo pintaría como un impartidor de justicia encubridor de su hijo, Carlos Emiliano Camero Cruz, un adolescente que habría cruzado los límites de la prudencia para atacar y presuntamente haber llegado hasta el abuso sexual de una compañera de escuela cuyo nombre guardo. Esta conducta enardeció prácticamente a todos los padres de los alumnos del colegio Westhill Institute  contra su propia directiva, que aparentemente amenazada por el magistrado Camero, en vez de proceder como establece la ley en protección de cualquier estudiante, decidió no suspender a Carlos Emiliano y menos expulsarlo; y para redondear la incoherencia, ¡le revalidó sus materias para que no perdiera el año escolar e, impune por esa clase de protección, poder ingresar a otra escuela a practicar la misma conducta!

De acuerdo con los videos que han insertado los padres de familia del Westhill Insititute en las redes sociales, el magistrado Camero Ocampo, en uso de las influencias que parecieran formar parte de las facultades otorgadas a gente cuyo trabajo debiera ser proteger el bien, el respeto y la integridad física y moral de todo ser humano, habría decidido, según las acusaciones de los paterfamilias, “extorsionar” al propio Westhill para que protegiera a Carlos Emiliano.

Las mentiras y amenazas del magistrado y su esposa no han tenido límite, a partir de diversas denuncias ante diversas instancias judiciales, hasta la compra de espacios para publicar noticias en medios como ADN 40 y otros, con una historia totalmente falsa sobre la fechoría de su hijo, al que justificarían alegando un déficit de atención que, se supone, le distorsionaría la conducta.

Estimado ministro presidente, es usted consciente de que la ley no da derechos a sus representantes para que la violen cuando les venga en gana. Es inaceptable que el Poder Judicial de nuestro país deba pagar con su propio desprestigio consecuencias de conductas de este calibre;  y peores. Por eso, con mi mayor respecto  le agradecería una investigación a fondo por el Consejo de la Judicatura Federal. Nada bien suena que en vez de aplicar la ley para la tranquilidad de la colectividad, ésta sirva para hacer de los hijos mejores delincuentes…

 

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