Así es cómo Alemania quiere ser líder en energías renovables

By: HuffPost

Alemania planea reducir 40% sus emisiones de gases efecto invernadero con un plan a largo plazo, que ha tenido aciertos pero que también enfrenta muchos obstáculos.

KARELIA LLANOS

Alemania sigue en el camino para lograr lo que desde hace varios años atrás inició en materia de energías renovables. Se trata de una estrategia energética y climática de largo plazo, del alemán Energiewende, que apunta hacia un sistema de energía bajo en carbono y basado en el desarrollo de energía renovable; hasta ahora el saldo ha sido favorable: el país ha logrado reducir en 27.6% (cifras hasta 2016) las emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con la Agencia Federal Alemana del Medio Ambiente.

Alemania bajó 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero de 1990 a 2010 y el objetivo para 2020 es disminuirlas en otro 20%, para así llegar a una reducción de 40%.

Como parte de este plan, el gobierno alemán prevé el cierre de todas las plantas de energía nuclear que hay en el país; actualmente hay 7 en funcionamiento en la red. Así como otros planes en diversos sectores, previstos en diferentes etapas; la más cerca hacia el 2020.

No será fácil

Sin embargo, diversos obstáculos han surgido en el proceso y analistas consideran que esta meta será difícil de cumplir. “Es muy poco probable que la brecha al 40% se cierre en los años restantes hasta 2020. Eso significa que los esfuerzos para evitar las emisiones tienen que aumentar en los próximos años hasta 2050. Esto podría causar más efectos secundarios económicos que una eliminación de CO2”, señala Fritz Vorholz, encargado de prensa de la think thank Agora Verkehrswende.

En tanto que el especialista de la agencia de berlinesa de electromobilidad eMO, Jörg Welke, considera que “es seguro que se perderán los objetivos (para 2020). Estas son malas noticias para nosotros, especialmente porque siempre quisimos ser un modelo a seguir para poder conectar la protección del medio ambiente con la economía. Ahora parece que Alemania cuenta con la vieja economía del carbón”, afirma.

El domingo pasado, Alemania logró sobrevivir a un periodo de incertidumbre político y con ello formar gobierno. Angela Merkel iniciará un cuarto mandato luego de que el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) votara a favor de una nueva coalición de gobierno con los conservadores de la canciller alemana.

Cabe recordar que tras las elecciones de septiembre de 2017, la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán) representada por Angela Merkel, resultó ganador, sin embargo no alcanzó la mayoría de votos necesarios para gobernar, y tras varios intentos y reuniones para formar gobierno este no se había concretado.

Dependencia del carbón

En la COP23, realizada en Bonn en 2017, Merkel reconoció que su país aún enfrenta un gran problema. “Sabemos que tenemos una responsabilidad aquí, todavía usamos mucho carbón, particularmente lignito”, dijo.

Actualmente, el sector energético de Alemania depende de un 40% del carbón, esto se debe en gran parte a la decisión de eliminar gradualmente la energía nuclear tras el desastre de Fukushima en 2011.

La dependencia por el carbón no ha cesado desde entonces y sólo se ha visto una ligera reducción en su uso con el paso de los años. En 2016, el carbón proporcionó 17.2% de la generación de energía bruta de Alemania, frente al 25.6% en 1990.

Aunque la participación de la energía del lignito, que es un tipo de carbón liviano y fácil de quemar, cayó del 31.1% en 1990 al 23.1% en 2016, sigue siendo la segunda fuente de energía más importante en Alemania, a pesar de ser un gran generador de emisiones de CO2, incluso mayor que el carbón.

Por el momento, Alemania sigue siendo el mayor productor de carbón en el mundo, pero se prevé que este año cierre sus últimas minas de carbón.

Lo mismo ocurre con el lignito, Alemania es el principal productor de este tipo de carbón en el mundo, seguido de China, Rusia y Estados Unidos y el debate sobre cuándo se dejará de usar lignito sigue puesto sobre la mesa.

Además el transporte depende del carbón: los trenes y el metro lo necesitan para generar la electricidad necesaria de la que dependen.

Cooperación ciudadana

La transición energética ha traído beneficios y a la vez ciertas afectaciones. Actualmente, un tercio de toda la electricidad de Alemania proviene de energías renovables, a pesar de que el país no cuente con mucho sol, han tenido días en los que incluso se llega a tener una mayor cantidad de energía a la necesaria y es entonces cuando la venden a otros países.

La mayoría de los alemanes están a favor de la Energiewende y contribuyen a través de diversos cobros, a que la infraestructura en materia de energías renovables avance.

El problema del sector transporte

KARELIA LLANOS

Es indispensable que la transición energética también se de en el sector transporte, sin embargo, según con Clean Energy Wire, aún no hay un consenso de cómo lograrlo en Alemania.

De acuerdo con el experto Fritz Vorholz, el sector de transporte alemán no contribuyó ni una tonelada al objetivo de reducción de gases de efecto invernadero. En el año base de 1990, el transporte causó 164.4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero y en 2016 fue de 166.2 millones (la gran mayoría causada por el tráfico rodado).

Teniendo esto en cuenta, Alemania no puede servir como un país modelo en términos de transformación del transporte”.

Y es que para lograr una transición en el transporte, no sólo se trata de tener carros eléctricos en circulación, sino de crear un nuevo sistema de movilidad, como refiere Energy Clew Wire, transporte marítimo y aviación de baja emisión de carbono, así como transporte público neutro para el clima.

A finales de 2016, el gobierno alemán concluyó un plan llamado ‘Klimaschutzplan 2050’, el cual contiene un objetivo de reducción de emisiones para diferentes sectores de la economía. Según este plan, el sector del transporte debe reducir sus emisiones en 40 a 42% hasta 2030 en comparación con 1990.

Lo anterior significa que en 2030 las emisiones deben estar en un rango de 95 a 98 millones de toneladas, alrededor de 70 millones de toneladas menos que hoy. “Este es un gran desafío, que se logrará, entre otras cosas, mediante un éxito rápido en el mercado de automóviles con emisiones muy bajas y automóviles sin emisiones, cambios en la distribución modal entre automóviles privados y otros modos de transporte”, señala Vorholz.

Lo que es seguro, dice Vorholz, es que la industria del automóvil se ha visto obligada a invertir billones de euros en la producción de automóviles eléctricos.

Por ejemplo, Volkswagen ha anunciado que invertirá más de 34 billones de euros hasta el 2022. Y hace un año, Daimler anunció inversiones de 15 billones de euros anuales para automóviles eléctricos, servicios de movilidad y conducción autónoma.

Para Welke, las señales son claras, “cada vez más y más personas se deshacen de este asunto de la cultura del coche. Y espero así continúe, ya que sería catastrófico si simplemente reemplazamos autos convencionales con autos eléctricos. Además de la Energiewende, también necesitamos un

Verkehrswende. Más movilidad, más intercambio, más transporte público, más servicios conectados”, afirma Welke.

En el país se llevan a cabo diversos programas piloto para que la transformación en el transporte sea una realidad, como es el ‘E-bus BerlIn’ del sistema de transporte BVG, el cual circula, a manera de prueba, por las calles de Berlín en la línea 204. El e-bus se carga entre 4 y 7 minutos a través de

un sistema de inducción, es de la marca Solaris y pretende revolucionar el transporte en el mercado europeo.

Movilidad

KARELIA LLANOS

El país líder en la industria automotriz, con marcas como Volkswagen, BMW y Porsche , cuenta con también con un plan estratégico para que este sector permita que se reduzcan las emisiones de CO2, el cual está completamente ligado con la e-mobility (o movilidad eléctrica).

En la fábrica automotriz de Volkswagen en Dresden llegan compradores de autos y personas que quieren realizar una prueba de manejo, hay quienes aprovechan y realizan un tour en la Gläserne Manufaktur Dresden para observar las nuevas tendencias automotrices y además para saber el proceso de construcción de un auto. En esta fábrica sólo se realiza el montaje final de un auto a partir de las piezas enviadas por otras fábricas de la compañía.

En entrevista con el jefe de Comunicaciones y Relaciones Públicas de Volkswagen Sachsen GmbH, Carsten Krebs, para el Huffington Post México, explicó que la empresa actualmente fabrica dos modelos de autos eléctricos, el e-Golf y el e-Up!, y de acuerdo con cifras de Volkswagen, en 2017 vendieron un total de 6.23 millones de vehículos y sólo 44 mil de éstos fueron autos eléctricos.

Cabe señalar que tras el escándalo de emisiones o ‘dieselgate’ en el que se ha visto envuelta la firma germana, ésta ha propuesto un cambio de estrategia con una nueva gama de modelos I.D. totalmente eléctricos, que estará disponible a partir de 2020.

De acuerdo con Krebs, el futuro de la industria automotriz se rige por tres pilares: electrificación, autonomía y conectividad.

“Aproximadamente, 98% de los autos que vendemos son autos de diesel, pero en 2025 queremos que nuestros autos eléctricos representen un 25 ó 30% del total, es decir que habrá un gran cambio. En 2025 esperamos que 2 o 3 millones de nuestros autos sean totalmente eléctricos”, dice Krebs.

Uno de los retos a los que se enfrenta esta industria es a los puntos de carga de los autos eléctricos, los cuales para muchos no son suficientes y tardan horas en cargarse. “A enero de 2018, hay 4,134 puntos de recarga públicos. La mayoría de ellos son cargadores lentos, lo que

significa que la carga lleva muchas horas. Además, no hay un sistema de pago interoperable. Por lo tanto, debe estar registrado en el operador del punto de carga para poder usarlo”, puntualiza Vorholz.

Por esa razón, BMW, Daimler, Ford y Shell hicieron una alianza para construir 400 nuevas estaciones de carga más rápidas en el periodo 2017-2020. Asimismo, las empresas automotrices alemanas planean sacar al mercado diferentes modelos eléctricos y autónomos en 2019 y 2020, en una búsqueda de cumplir la nueva estrategia de e-mobility.

Hay reconocimiento

Aún con todo, Alemania es vista como un ejemplo interesante en muchos países. “Muchas delegaciones visitan el país para aprender sobre Energiewende y hay muchas solicitudes de asistencia técnica de expertos alemanes. Alemania ha hecho una transición sin una crisis económica y sin que se apaguen las luces; por supuesto, también ha habido errores y lecciones aprendidas y otros países están estudiando las experiencias alemanas, buenas y malas”, señala.

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