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Detrás de cámaras de la Batalla de Puebla

By:  josechavez335

El cinco de mayo, como la mayoría sabe celebramos la batalla de Puebla ocurrida en 1862, la gloriosa victoria del novato ejército mexicano sobre el experimentado ejército  francés. Pero, ¿qué sabemos en realidad?, lo que los libros de texto de primarias y secundarias nos cuentan, y como ya se habrán dado cuenta esos libros son una mierda, te cuentan la historia de forma inexacta, maquillada y aburrida, lo que lleva a desinteresarnos por completo de todos esos sucesos que ocurrieron en nuestro país, como lo fue la batalla de Puebla, así que como nos la sabemos mal, les contaré lo que no encuentras en los pesados y aburridos libros que la SEP nos regala con amor. ¡Ay, ajá!

General Ignacio Zaragoza

Comencemos por el General Ignacio Zaragoza, el héroe de esta batalla. Él nació en Texas cuando aún pertenecía a México,  pero creció ahí cuando se perdió el territorio,  es por eso que se hizo voluntario en las milicias de Coahuila, después de años se convirtió en General sin tener ningún tipo de estudios.

El ejército republicano que comandó Zaragoza ese cinco de mayo en Puebla, era un ejército formado por la mayoría de voluntarios que se enfrentó al más poderoso y preparado de todo el planeta en aquellos momentos; los franceses comandados  por el Conde de Lorencez, Charles Ferdinand Latrille,  marchaban con un horno de pan, con raciones para 200 días; la mejor tecnología de aquella época y por si fuera poco 200 botellas de vino por cada soldado. Un momento, deben decir ‘200 botellas de vino por cada soldado’, debe estar bromeando este vato, pero déjenme decirles que no, el ejército francés era el más borracho de todo el mundo.

Fuertes de Loreto y Guadalupe

El General Zaragoza decidió enfrentar a los franceses en los fuertes de Loreto y Guadalupe,muy bien ubicados en una colina con trincheras y cerritos en la entrada de Puebla.

Al momento de la batalla, Ignacio Zaragoza le repetía a todas sus líneas de ataque, “tenemos enfrente al ejército más poderoso del mundo, pero de este lado tenemos a los mejores hijos de México”, llegó a la batalla con la idea de morir antes que replegarse y huir.

Por suerte para los mexicanos el Conde de Lorencez era muy orgulloso y prepotente, sabía que poseía el mejor ejército del mundo y decidió ir de frente hacia los fuertes de Loreto y Guadalupe, aun cuando sabía que si rodeaba la colina entraba sin resistencia a la Ciudad de Puebla. Pero como dije, era un soberbio de mierda, tanto así que le mando a su Emperador Napoleón III una carta un día antes diciendo que México era suyo.

El Soberbio

Y así, por el orgullo del francés que decidió ir por el frente donde se encontraban la artillería pesada del fuerte de Guadalupe, y poco a poco fueron cayendo encañonados  hasta que llegaron hasta las trincheras del fuerte, un punto donde los cañones no pueden disparar, y por si fuera poco los artilleros mexicanos no contaban con rifles debido a la escasez de estos y pensaron ¿qué diablos hacemos ahora?

¡Agarra piedras!

Y de repente como todo mexicano diría, “chingue su madre avienta lo que puedas”, y con la mano arrojaron  las balas del cañón, piedras y todo lo que estuviera a la mano para defenderse de los galos, y no faltó el gracioso que dijera “chale, cómo no está mi suegra para aventarla también”. Cuando el ejército de Zaragoza comenzó a entrar en pánico y se querían replegar, el general Miguel Negrete trepó a un muro del fuerte y frente al sexto batallón de serranos de Puebla, gritó “y ahora en el nombre de dios primero nosotros” una frase extraña y sin coherencia que logró motivar a los indígenas de Tétela del Rio y unos pocos de la sierra Zacapuaxtla, que formaban el  sexto  batallón, y se aventaron contra a los franceses con machete en mano y los rivales hicieron lo que  todo hombre hace cuando  ve a 200 indígenas enojados con machete en manos,  a  correr, y comenzaron a replegarse, en ese momento quedaron en fuego cruzado del batallón de Zaragoza, Negrete y el de los Oaxaqueños comandados por un joven Porfirio Díaz, quienes destruyen la ofensiva francesa, ganan la batalla y fue así como “las armas nacionales se cubrieron de gloria”.

Pero, ¿qué paso después?, Zaragoza visita a los enfermos, pierde otra batalla, visita a los enfermos, se contagia de tifoidea y muere. Toma su lugar el general Jesús González Ortega, dirige varias batallas, todas derrotas y México pierde esa guerra marcando el establecimiento del Segundo Imperio Mexicano con la llegada del emperador Maximiliano de Habsburgo, en 1864.

Zaragoza, Negrete, Díaz

Pero hay que recordar a los grandes héroes como Ignacio Zaragoza, Miguel Negrete, Porfirio Díaz y los más de cinco mil hombres que lucharon ese día en Puebla contra el ejército más poderoso del mundo, que seguramente estaban crudos o lucharon en viva peda porque 200 botellas para cada soldado es ilógico pensar que uno que otro soldado sino es que todo el ejército se encontraba completamente ebrio.

Aun así ebrios o no, recordaré por siempre como un día el pueblo mexicano derrotó al  mejor ejército del mundo con piedras y machetes, así que no me digan que no se puede porque sí y por último “Viva México, cabrones”.

Por cierto todo lo que cuento es verídico no crean que me aventé un choro mareador, lean “Los libres no conocen rivales” del historiador, escritor, periodista, activista sindical hispano-mexicano,  Paco Ignacio Taibo II.

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