Ellos integran la primera compañía clown de personas en situación de calle #RutaHuffPost #CDMX

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Quince jóvenes se forman en el arte del clown como parte de un proyecto inédito que busca atender la problemática de la población en situación de calle.

La colonia Paulino Navarro empezó como una isla, después fue una congregación franciscana, más tarde sede de la fábrica de vestuario militar más importante del país, y hoy es pueblo original oculto en Ciudad de México.

Así narra su origen la obra El territorio excluido .Historia y patrimonio cultural de las colonias al norte del río de La Piedad. Es en esta calle donde se alzó el pueblo de indios de San Francisco Tultenco, formando un caserío precedido por su capilla y alineado al callejón que la unía al Canal de la Viga.

Así, el callejón San Francisco Tultenco ha sido, desde el México prehispánico, un camino por donde se dio el arribo de otros pobladores que marcaron el tránsito hacia su plena incorporación a la metrópoli capitalina.

Está documentado que en el tiempo de la Revolución fue paso de forajidos y bandoleros y comenzó a ser habitado por personas que eran expulsadas de otras comunidades, de esta forma, la colonia Paulino Navarro fue entrando poco a poco en el abandono social.

Hoy, como parte de una estrategia para rehabilitar la zona y atender la problemática de la población en situación de calle, la colonia acoge la primera compañía clown integrada por personas de este sector en dicha condición.

ROBERTO ORTEGA.

Así, cada día desde las 10 de la mañana, 15 jóvenes en situación de calle, y algunos con problemas de adicciones a las drogas, cruzan la puerta de la Casa de Arte y Cultura para la Vida habilitada en el callejón San Francisco Tultenco, en medio de numerosas reticencias por parte de la comunidad.

“Es como una cueva, donde si echas luces, salen las ratas, y esto es luz”, dice Víctor Orozco, administrador de la casa, mientras comanda las indicaciones para salir de la zona de la manera más segura posible.

ROBERTO ORTEGA.

Enrique, Daniel, Ángel, Octavio, Isaac, Mayra, Jesús, Misael, Alejandro, “Merlin” y Angélica, son algunos de estos jóvenes que cada día acuden a formarse en el arte del clown como parte de un programa piloto de 6 meses. Sus actividades inician a las 10 de la mañana, comen, se bañan, lavan su ropa y después, a las 16 horas, vuelven a cruzar la misma puerta por la que ingresaron horas atrás para regresar a la calle, donde viven junto a otras mil 300 personas en situación de calle, solo en la delegación Cuauhtémoc.

“Es parte de la recuperación del espacio público que estamos haciendo, pero para hacerlo, entendimos que había que incluir a la gente en la recuperación de ese espacio. Sabíamos que no queríamos hacer un albergue, porque no son lugares en los que quieran estar y para hacerlo nos tomó muchísimo tiempo convencer a la comunidad”, explica Aliza Chelminsky, directora de servicios urbanos en la demarcación.

La intención de este programa, inédito en Ciudad de México y por lo cual los participantes reciben una beca mensual de 2 mil pesos, es que los jóvenes salgan con capacidades para opciones laborales, además de buscar replicarlo en diferentes niveles y organizaciones.

ROBERTO ORTEGA.

La calle, explica David Avitia –coordinador del proyecto—está en la misma situación que los jóvenes, “una situación de calle, de indigencia, donde los niños están en riesgo y es necesario el trabajo comunitario en dos sentidos, en que ellos nos acepten y que nosotros podamos trabajar con ellos.”

Y es que, explica Chelminsky, muchos de los niños que nacen en calle a tempranísima edad se vinculan a actividades relacionadas al tráfico de drogas, “es un tema que requiere investigación, que hemos tratado con la Procuraduría (de Justicia de Ciudad de México), aunque no hay avances contundentes, por eso buscamos que esta gente tenga otros incentivos para ver que hay otras formas de vida.”

ROBERTO ORTEGA.

La casa cuenta además con un comedor comunitario y actividades como cartonería, tejido, cine en la calle, entre otras, a las que diariamente acuden cerca de 150 personas de la misma colonia.

Para Avitia es claro que la incidencia real toma tiempo, alrededor de 10 o 12 años, sobre todo en una circunstancia agresiva como la de la colonia Paulino Navarro.

“Se trata de trabajar sus redes sociales, que a veces están vacías, sin estructura, para eso son las instituciones, somos igual que una iglesia, en algún sentido, es trabajar con las redes sociales, porque si no tienes algo que te sostenga, entonces te caes, y lo que buscamos es darles identidad”, señala Avitia.

Para Víctor Orozco, quien también estuvo en situación de calle, esta reinserción debe darse desde el respeto a los derechos fundamentales, desde el rescate de la humanidad, “para que ellos decidan qué quieren ser como seres humanos, intentamos vencer la resistencia al otro, esta casa es lo que busca hacer”, concluye.

ROBERTO ORTEGA.

La primera compañía clown integrada por personas en situación de calle de Ciudad de México tiene programadas funciones en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil y en el Centro Cultural España.

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