El perseverante López Obrador llegó a su cita con la historia 12 años después

By: HuffPost

En un día histórico en el TEPJF, AMLO recibió la constancia que lo acredita como presidente electo de México.

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, al salir del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en donde recibió su constancia, el 8 de agosto de 2018.

“Vivimos momentos realmente históricos”, dijo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en elTribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) al recibir su constancia como presidente electo de México. Era una cita con la historia en su tercer intento de llegar a la presidencia de México, una cita que llegó después de impugnar una elección, declararse presidente legítimo de México y ponerse él mismo una banda presidencial, después de salirse del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y fundar su propio partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

“Soy perseverante”, dijo AMLO y recordó el nacimiento del líder de la Revolución mexicana, Emiliano Zapata, y la lucha histórica de la izquierda por llegar a la presidencia y que se hizo oficial este miércoles 8 de agosto. “Quiero recordar también a muchos dirigentes sociales, políticos, precursores de este movimiento porque ellos contribuyeron a que se hiciera realidad esta transformación en nuestro país, el inicio de un proceso de cambio verdadero”, dijo López Obrador visiblemente emocionado.

Unas horas antes, durante la discusión del dictamen de la elección, el magistrado Felipe de la Mata Pizaña dimensionó la jornada del primero de julio. “Esta elección ha sido histórica, no hablamos solo de la cantidad de cargos en renovación, ni del número de casillas instaladas, ni de la cantidad de mexicanos que se volcaron en las urnas, hablamos de algo más, de la demostración de un principio básico de la democracia. En México, siguiendo las reglas institucionales y los cauces institucionales la oposición puede llegar a ser gobierno“.

La oposición puede llegar a ser gobierno, dijo el magistrado de la Mata y las palabras resonaron en López Obrador. Doce años antes, Felipe Calderón Hinojosa recibió la constancia del Tribunal en medio de acusaciones de fraude. Ahí el entonces presidente electo alabó el trabajo de las autoridades electorales, se declaró un creyente de la Ley y prometió “una etapa de conciliación entre los mexicanos”.

Seis años más tarde, las protestas impidieron que Enrique Peña Nieto llegara en automóvil a las instalaciones del entonces TRIFE. Desde el Pleno, Peña Nieto habló de la normalidad en la que transcurrió el proceso, evocó las reglas, tiempos y procedimientos y lanzó un mensaje a su contrincante: “Todos los contendientes los aceptamos y tenemos obligación de respetarlos”.

HENRY ROMERO/REUTERS
Enrique Peña Nieto sostiene la constancia que confirma que ganó las elecciones presidenciales luego de que lo entregara José Alejandro Luna Ramos, presidente del Tribunal Federal Electoral (TRIFE), en la Ciudad de México el 31 de agosto de 2012.

 

Doce años después la estrella finalmente era él y afuera no había protestas sino decenas de simpatizantes que lo recibieron y que no se despegaron de las pantallas colocadas afuera del recinto. Seguidores y personajes que lo han acompañado desde hace tiempo en su camino a la presidencia, como Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Alejandro Encinas, quienes asistieron al Tribunal junto con aquellos que se han sumado en esta elección comoOlga Sánchez Cordero, Alfonso Romo y Juan Ramón de la Fuente.

Los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), Marco Baños, Ciro Murayama y Pamela San Martín, también estuvieron presentes, así como Claudia Ruiz Massieu, presidenta nacional del PRI, y Manuel Granados, líder del PRD. El exsecretario calderonista y actual presidente de la Mesa Directiva del Senado, Ernesto Cordero, arribó al lugar sin la atención que acostumbra. ¿La razón? La prensa estaba atenta a las palabras de la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

JOSÉ BELTRÁN
La secretaria de Gobernación propuesta por Obrador, Olga Sánchez Cordero, a su llegada al TEPJF previo a la entrega de constancia de presidente electo.

 

Los gritos de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador se hicieron presentes a las 12:55, cuando el Jetta blanco en el que acostumbra viajar, para muchos símbolo de austeridad y de riesgos a su seguridad, llegó a las instalaciones del Tribunal Electoral, ubicado en la colonia Culhuacán CTM VII de la delegación Coyoacán.

Acompañado por los magistrados, López Obrador ingresó al recinto y fue recibido por algunos aplausos tardíos. Escuchó con un semblante serio las palabras de la magistrada presidenta del TEPJF, Janine Madeline Otálora Malassis, quien horas antes declaró como válida la elección. Frente a Andrés Manuel López Obrador, la magistrada dijo que era un honor para los representantes de las instituciones “ser testigos de este momento histórico” y que estaba en manos de las autoridades electorales que sea una realidad que “el voto de las mujeres, de las personas indígenas, afromexicanas, transgénero, desplazadas y residentes en el extranjero tengan el mismo valor”.

“La meta de la democracia es la paz social para que todas las personas puedan diseñar un proyecto de vida digna”, dijo la magistrada Otálora Malassis, frente a un López Obrador que permanecía reflexivo y con las manos entrelazadas.

Finalmente, las palabras que esperó escuchar durante doce años llegaron. “Licenciado Andrés Manuel López, en la sesión pública celebrada esta mañana, esta sala superior emitió el dictamen de validez de la elección presidencial y de presidente electo constatando que el proceso electoral se desarrolló con apego a los principios constitucionales. Asímismo, se validó que usted es el candidato que obtuvo el mayor número de votos cumpliendo con los requisitos constitucionales de elegibilidad. En consecuencia, este pleno determinó emitir a su favor la constancia que lo acredita como presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos”, dijo Janine Madeline Otálora frente a López Obrador, quien asintió con la cabeza cuando la magistrada pronunció las últimas tres palabras y el recinto estalló en aplausos.

Tras la firma de la constancia por parte de los magistrados y con la constancia en sus manos,López Obrador no pudo evitar sonreír. Cuando cesaron los aplausos y la magistrada Janine Otálora esperaba recuperar en sus manos la constancia para que el presidente electo diera un mensaje, Andrés Manuel López Obrador vio estupefacto el papel, sin poder creerlo. Unos segundos en los que amagó y finalmente entregó el preciado tesoro que esperó por tanto tiempo.

En su discurso, volvió el López Obrador que conocemos. No evocó las virtudes de las autoridades electorales como lo hicieron sus predecesores, pero rindió un homenaje al pueblo de México, reconoció la madurez política de quienes aceptaron los resultados electorales y alabó “la elevada consciencia cívica que han alcanzado los mexicanos”. Como si siguiera en campaña, dio un diagnóstico de los grandes problemas del país: “La mayoría de los ciudadanos mexicanos están hartos de la prepotencia, el influyentismo, la deshonestidad y la ineficiencia, y desean con toda el alma poner fin a la corrupción y a la impunidad”.

Comenzó hablando lento, pero poco a poco recuperó la velocidad y energía y como si estuviera en su primera elección presidencial, habló por los olvidados, los millones de pobres en el país: “Millones de compatriotas aspiran vivir en una sociedad mejor, sin la monstruosa desigualdad económica y social que padecemos. Ha sido muy satisfactorio constatar que incluso los sectores de clase media y no pocos de los más acaudalados manifestaran con su voto el deseo de mejorar la situación del prójimo y su acuerdo en el principio de que el gobierno ha de representar a todos, pero que debe dar preferencia a los olvidados y a los más pobres de México”.

Con los ecos de la oposición de que se convertiría en un líder autoritario y con una mayoría en el Congreso mexicano tras la elección del primero de julio, López Obrador intentó calmar a sus críticos y prometió que como Jefe del Ejecutivo no se entrometerá y que los encargados de impartir justicia no actuarán por consigna. “En el nuevo gobierno, el presidente de la República no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes; ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones ni de peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en el análisis, elaboración o ejecución de sus dictámenes y habrá absoluto respeto por sus veredictos”.

CORTESÍA JAZMÍN ADRIÁN
Andrés Manuel López Obrador (AMLO) posa con la constancia que lo acredita como presidente electo de México, el 8 de agosto de 2018.

 

Fiel a su mensaje en esta tercera campaña presidencial, López Obrador prometió llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública del país.

“Sólo me resta decir que actúo guiado por principios y soy perseverante. Ninguna tentación me quitará la autenticidad o desviará mí camino en la búsqueda del humanismo y la fraternidad. Reitero: voy a cumplir todos los compromisos de campaña, no le voy a fallar a los ciudadanos y habré de ser fiel en todos mis actos al interés, la voluntad y el bienestar del único que manda en este país: el pueblo de México”, dijo López Obrador emocionado.

Como si ya estuviera dando el grito de Independencia en el Zócalo, López Obrador gritó: “¡Que viva la cuarta transformación del país! ¡Que viva la nueva República! ¡Que viva la voluntad soberana del pueblo!” ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!”, frente a los gritos de de “¡Viva!” de quienes lo acompañaron en este momento histórico.

A su salida del Tribunal Electoral, Andrés Manuel López Obrador escuchó los mismos gritos de seguidores que lo acompañaron en 2006 y 2012, “presidente”, “presidente” y “es un honor estar con Obrador”, solo que ahora sí tuvo la constancia que lo acreditaba como tal, esa que llevaba buscando por tanto tiempo.

Anuncios

Comentários no Facebook