¡¡Ni perdón ni olvido!!

PRESIDENTE ELECTO LÓPEZ OBRADOR:

+Conceder el perdón es el más
alto grado de vanidad o de miedo
José Luis Coll

 
CIUDAD DE MÉXICO.- En un Estado donde el Respeto y el Derecho están
prácticamente perdidos, el único camino correcto a tomar es el rescate de la ley y
la revaloración de la justicia, que no precisamente genera felicidad pero ayuda a
convertir el dolor en una cruzada por la salvación de los que necesitan una razón
de vivir.
Es una noble actitud de su parte, presidente electo, perdonar pero no olvidar,
¿para recordar qué?, ¿o a quién?, ¿o por qué?
Pongamos que recordar a quien declaró la guerra contra el narcotráfico, sin
saber si el país y sus instituciones estaban preparados para lanzar ese reto y
ganarlo… A ciegas se tomó esa decisión. ¿Es correcto, es perdonable para quien
la toma cuando apenas va a iniciar la máxima misión que debe cumplir tras ser
electo para conducir una Nación a un destino vigoroso y no a un lamento atroz?
¿Ha perdonado a quien afirma usted que le robó la elección presidencial y
luego convirtió al país en un inmenso camposanto? ¡Por Dios, presidente electo,
sería usted por lo anterior el más justificado de los mexicanos en clamar un castigo
ejemplar contra quien responde al nombre de Felipe Calderón Hinojosa, que para
eso quiso ser Presidente de la República! Ganó la elección -yo sí creo que la ganó
aunque haya sido por una microminucia de votos porque no hubo tiempo para más-
; la ganó, decía; y se apresuró a correr a Washington a recibir instrucciones; y
regresó a México con el peor de los secretos guardado en total silencio hasta el
inicio de su mandato, porque no tenía cómo justificar la obediencia a seguir la
política estadunidense contra el crimen de perseguirlo, entre comillas, porque su
país estaba corroído por los millones de ciudadanos narcoinfestados que pululan
por sus pueblos y ciudades y necesitaba mantenerlos atendidos por la droga y
tranquilos en su lento suicidio, para que no terminara su sociedad de corromperse.
El narco mexicano era el más cercano y por ende el más barato; y Calderón debía
mantener y prolongar la oferta… “Yes, sir..!”, respondió Calderón, quien para eso
le había ganado a usted la Presidencia…¿Y ya usted lo perdonó y lo olvidó?
En los estados de Derecho que se respetan, existe una forma de mantener
la paz social, consistente en recordar que la justicia es un platillo que se come frío y
distante el tamaño del tenedor que conduce el bocado hasta los labios… Se llama
Ley y su aplicación debe ser serena, constante y ciega pero precisa y puntual. Ya
usted corrigió su oferta de campaña en torno a la amnistía, que siempre no
alcanzará para los capos de los cárteles sino a los campesinos sembradores de las
semillas que aquéllos les dan porque el Estado ni para cultivar maíz les ayuda…
Los deudos de víctimas de las drogas que asistieron en Ciudad Juárez al inicio de
los foros por la paz y la reconciliación nacional no le demandaron olvido y perdón
sino justicia. La Ley, presidente electo, es el camino más recto hacia la paz y la
reconciliación, ante la imposibilidad de recuperar a los seres queridos.
El país entero quiere y necesita justicia para vivir en paz…
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