Violencia y desigualdades sociales: los retos de gobernar una de las metrópolis más grandes de América Latina

By: El País

La próxima jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, encara el momento más sangriento en dos décadas bajo la promesa de una transformación política

 

Hundida en la peor crisis de violencia de las últimas dos décadas. Atrapada en una pesadilla de tráfico, con un parque vehicular que crece más rápido que su tasa de natalidad. Con una contaminación en su mancha urbanaque se cobra casi 11.500 muertes al año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública. Con una crisis permanente de agua, que dejó hace apenas un mes sin líquido durante 10 días a cuatro millones de habitantes. Con algunas zonas que tienen el Índice de Desarrollo Humano de Alemania y otras que tienen niveles de desigualdadsimilares a los de República Democrática del Congo. Azotada en septiembre del año pasado por un terremoto en el que murieron 369 personas. Situada en el corazón del poder político y económico de México. Claudia Sheinbaum llega este miércoles al Gobierno de Ciudad de México con la promesa de un nuevo rumbo político y la encomienda de dar respuesta a los retos que encierra una de las metrópolis más poblada de América Latina.

La capital mexicana batió en 2017 su récord de asesinatos. Hubo 1.085 homicidios dolosos, según datos oficiales. Hasta octubre de este año van 990 muertes violentas y si la incidencia crece al ritmo de los últimos meses, Ciudad de México cerrará 2018 -otra vez- como el año más sangriento desde que empezaron los registros públicos, en 1997. Sheinbaum ha adelantado que el combate a la violencia será su prioridad, en una ciudad en la que ocho de cada 10 habitantes se sienten inseguros, según cifras oficiales.

La capital destinó una quinta parte del presupuesto aprobado para este año a Seguridad y Justicia, unos 50.000 millones de pesos (más de 2.500 millones de dólares). No se gasta más en ningún otro rubro. Tiene la tasa más alta de policías por cada 100 habitantes en el país y la mayor cantidad de trabajadores en sus fiscalías. Pero eso no se ha reflejado en más eficacia. La probabilidad de que un delito se esclarezca en la capital es menor al 1%, de acuerdo con la organización Impunidad Cero. “Los recursos son necesarios, pero no suficientes porque hay un problema de modelo de gestión y de corrupción, el dinero no está llegando donde tiene que llegar”, señala Guillermo Zepeda Lecuona, uno de los autores de esa investigación.

El próximo Gobierno tendrá que remar contra índices delictivos al alza, crímenes más violentos, la población que más desconfía de la impartición de justicia en el país e instituciones que arrastran deficiencias considerables de la anterior Administración, apunta Lisa Sánchez, directora de México Unido contra la Delincuencia. Sheinbaum ha apostado por un Gabinete de Seguridad experimentado, tecnología para geolocalizar los ilícitos, programas sociales para la prevención, así como una reorganización del sistema de cuadrantes y la capacitación de la Policía. También ha prometido duplicar las 15.000 cámaras de seguridad que vigilan la ciudad, pese a que su funcionalidad e impacto en la disminución del crimen han sido cuestionados. “En general el diagnóstico es correcto, aunque existe el riesgo de caer en falsas soluciones, guiadas por la inmediatez y el populismo punitivo”, opina Sánchez.

La crisis de movilidad fue otro de los temas que marcó la campaña por la capital. Hay más de seis millones de coches, según los últimos datos disponibles. Y los capitalinos pierden hasta 34 días al año atrapados en los embotellamientos, de acuerdo con la empresa Sin Tráfico. La falta de alternativas suficientes y de calidad en el transporte público agravan el problema. Sheinbaum ha propuestomejorar el tren ligero, comprar 100 trolebuses y 800 autobuses y crear cuatro líneas de Cablebús (teleférico) para conectar a zonas marginadas. La primera irá de Malacates, en la periferia norte de la ciudad, a la estación de Indios Verdes. Está previsto que tarde dos años en construirse y que cueste unos 150 millones de dólares, que se financiarán con fondos públicos y privados.

El próximo Gobierno ha anunciado que eliminará el sistema de fotomultas, uno de los programas más impopulares del anterior Gobierno, y que lo sustituirá por un sistema de puntos para regular los permisos de conducir. El plan más ambicioso y más caro es ampliar los 226 kilómetros de metro que existen con una extensión de la línea 12, la más nueva y la más costosa, y con una nueva línea en de Constitución de 1917 a Santa Marta Acatitla, una de las zonas más densamente pobladas, en el oriente de la ciudad. Un kilómetro de metro cuesta alrededor de 100 millones de dólares, por lo que el financiamiento del Gobierno federal es crucial, comenta Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo. “La capital tiene una deuda con los usuarios más vulnerables y el mayor reto será avanzar hacia una red integrada de transporte público de una vez por todas”, opina Baranda.

La escasez de agua potable ha sido otro de los quebraderos de cabeza de los últimos Gobiernos. La capital depende en un 70% de aguas subterráneas sobreexplotadas y cada vez más profundas (hasta 500 metros en el subsuelo); solo extrae un 1% de los 35 ríos que desembocaban en la cuenca y que están entubados o contaminados, y tiene que importar un 30% de su suministro de los sistemas Lerma y Cutzamala (este último está a más de 120 kilómetros de la capital). “Además, es una ciudad con una profunda inequidad en la distribución y con una enorme discrecionalidad en la gestión de sus recursos hídricos”, afirma Teresa Gutiérrez, directora del Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental. Sheinbaum ha planteado como soluciones mejorar el sistema de drenaje y abastecimiento, impulsar la captación pluvial y promover el reciclaje de agua. Atender el ordenamiento territorial y poner freno a la corrupción inmobiliaria es fundamental para mejorar este y otros servicios, coinciden los especialistas consultados.

Cuatro de los 30 proyectos prioritarios del nuevo Gobierno se centran en educación. Se pretende ampliar la cobertura en la primera infancia y los niveles básicos, crear cinco nuevas preparatorias públicas y apoyar a los alumnos rechazados por las universidades, una de las promesas más populares de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Las becas para estudiantes en todo el país costarían 5.000 millones de pesos (250 millones de dólares) al año y 500 millones irían a jóvenes en la capital por la demanda de centros como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Politécnico Nacional, de acuerdo con Mexicanos Primero. Cómo ampliar el cupo de las universidades es otra de las incógnitas y afianzar alternativas de educación a distancia es uno de los principales desafíos. “El programa de Sheinbaum está bien planteado, pero no será factible sin un financiamiento sólido”, diagnostica David Calderón, director de esa organización.

Con la mayoría en el Congreso local y 11 de las 16 alcaldías bajo el control de Morena, el frente político parece estar cubierto. Y desde 1997 el mismo partido no gobernaba el país y la capital, que había estado dominada desde entonces por el Partido de la Revolución Democrática. Sheinbaum se enfrenta también al reto de definir su propio estilo de Gobierno, sobre todo ante estructuras burocráticas y clientelares que se afianzaron en los últimos 20 años, opina el antropólogo Héctor Tejera. “Hereda una ciudad con muchos problemas y para resolverlos se necesitan cambios estructurales”, asegura Tejera. Nueve millones de personas están a la expectativa.

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