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¿Quién vigila al presidente?

¡Todos unidos contra la corrupción y la impunidad!

Leopoldo Mendívil

MIN. ARTURO ZALDÍVAR 

LELO DE LARREA,

PRESIDENTE DE LA SCJN:

 

+Hoy comienza un cambio

de régimen político

AMLO

 

Como el presidente López Obrador anunció, al tomar posesión, que “puede parecer pretencioso o exagerado, pero hoy no sólo inicia un nuevo gobierno: hoy comienza un cambio de régimen político”, esta situación no parece aún estar definida y siempre es mejor que lo que deba ser, lo sea lo más rápido y claro posible.

El caso más sobresaliente y grave sigue siendo la construcción, en Texcoco, del nuevo aeropuerto capitalino, diseñado para ser una de las más importantes obras de interconexión de vuelos, tanto de carga como de pasajeros, procedentes de —y dirigidos hacia— todos los continentes del planeta; pero con gran oportunidad fueron detectadas huellas corruptas en diversos contratos de la superestructura, un problema legal, penal sin duda importante, que de inmediato provocó en el aún candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador la decisión, si ganaba la contienda electoral,  de cancelar el proyecto, aun cuando desde el punto de vista técnico no se apuntó ninguna falla en ninguno de los múltiples renglones de la completa y compleja maraña tecnológica subterránea, superficial y espacial de un portento de ingeniería que de buenas a primeras recibió condena fast track de muerte…

Nadie, en el universo del candidato presidencial, pareció captar el tamaño de la bronca que la decisión de cancelar esa construcción provocaría dentro y fuera del país; y si alguien detectó el problema, o no lo comentó con el actor central o éste lo mandó por un tubo… Y si esto último fue lo que en realidad ­ocurrió y creció, hasta culminar en el personaje central que muy pronto se convirtió en candidato triunfador, luego presidente electo y hoy jefe del Poder Ejecutivo Federal, nadie parece haber reparado en la inmensa pérdida económica que la cancelación de esa obra significaría para las finanzas nacionales, ni la gran sorpresa que el mundo financiero, aeronáutico y turístico se llevaría respecto a que la exitosa realización de los trabajos del aeropuerto, tanto de carga como de pasajeros, fueron suspendidos. Un asunto penal sin seguimiento procesal claro, a pesar de haber sido la gota que provocó la cancelación del proyecto no tubo denuncia alguna de fallas técnicas que hubiesen determinado el freno total del costoso proyecto sin posibilidad de recuperar la totalidad de la inversión. A este caso se agregaron otros proyectos vinculados a la terminal aérea y al desarrollo turístico de cuyo futuro poco se sabe. Y en cuanto a Santa Lucía, el aeropuerto militar que sustituiría a Texcoco, aún no se realiza el proyecto arquitectónico ni desaparecen los temores relacionados con la operación del aeropuerto actual.

Complicada, pues, la situación, por el retraso que afecta en general a toda la concepción sobre el desarrollo urbanístico, industrial, turístico y plurieconómico de la región sudoriental de la Ciudad de México, que es también la capital nacional…

El problema para AMLO es que pocos lo defienden o le creen. Mire usted el mensaje que en twitter, a través de su persona, le mandó al presidente don Francisco Pedraza:

“Felicidades, señor ministro, no permita que la simulación de jodidez llegue a la SCJN. Si el presidente pide poco, es porque no merece más por lo que está haciendo; es más, es demasiado lo que cobra por los errores que comete a diario…”

Es feo que le digan a uno algo como lo anterior; y peor es que se lo manden vía un mensaje a alguien, como usted, cercano al poco afortunado blanco de mensajes duros.

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