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Como nunca antes, los veneros del diablo…

¡Todos unidos contra la corrupción y la impunidad!

Leopoldo Mendívil

ANA LILIA PÉREZ,

AUTORA DEL LIBRO PEMEX RIP:

+La desgracia nos hace comprender 

que hemos venido al mundo para algo

Vicente Blasco Ibáñez

CIUDAD DE MÉXICO.- Ha abierto usted, Ana Lilia,una brecha más en la peor de las historias que el petróleo le ha dado a México, con sus dos libros sobre el tema: El Cártel Negro primero, en el año 2011 y hoy, PEMEX RIP, coincidiendo  con el bombazo que ha estallado el presidente López Obrador con el lanzamiento de la cruzada que tan tarde ha llegado gracias a la inmensa pandilla oficial que durante sexenios ha robado el patrimonio de todos los mexicanos, mejor conocido como los veneros del diablo.

He estado leyendo el original de un nuevo libro que muy pronto saldrá a la circulación, titulado, simple pero dolorosmente, La Corrupción en PEMEX de nuestro colega, el también periodista Eloy Caloca Carrasco, del que me ha permitido transcribir algunos pasajes en las próximas semanas, que comienzo hoy con el capítulo denominado Codependencia y Sadomasoquismo Social:

“La reincidencia de la corrupción hace que cualquier reflexión nos dirija a un instante dentro de un ciclo interminable en el cual el acto delictivo se ha normalizado. Es, pues, importante descentrar la perseptiva del análisis, no posicionándose donde se trate el conflicto como la concurrencia del abuso del poder, sino como la repetición del pueblo en el sujeto pasivo; repetición que hace sentido en un sìntoma somático del cuerpo social. Una llaga involuntaria con la cual se ha habituado a vivir.

La ‘enfermedad llamada corrupción se asemeja a un padecimento crónico que debido a la permanencia y duración del mal, habrá de puntualizarla como enfermedad que no es tan grave, como popularmente la designan: ‘un cáncer’, pues la estructura delictiva de la corrupción degenera al orden social, mas no es fulminante como sería un cáncer, sino el causante de una identificación social que ha sostenido en los últimos años la subjetividad del mexicano y que se ha normalizado a tal grado que ya pasó a formar parte del cuerpo social.

“Cuando el presidente Enrique Peña Nieto quiso minimizar la imagen que de él se tenía por corrupto, trató de justificar tan deleznable conducta como si esa práctica sistemática fuera parte de la cultura mexicana, citando el pasaje bíblico de cuando Jesús perdonó a la adúltera: El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra. Pero no refirió que El Nazareno la despidió diciéndole: … vete y no peques más. Y él, EPN, no se fue y siguió pecando; es decir, que si es tan común que los goabernados sean corruptos, entonces el presidente deberá ser el más corrupto de todos, por lo que él esperarìa que en lugar de que se le recriminase por su conducta, ésta le fuera aplaudida.

“Retomando la analogía de la enfermedad que describe el psicólogo Omar Caloca Lafont -hijo del autor- en sus reflexiones sobre la corrupción, permite hacer una lectura clínica del fenómeno más allá de la sola revisión histórica de reincidencia:

Es intentar hacer un diagnóstico sistemático, dejando de atender los    sìntomas o resultados del problema -como las evaluaciones internacionales que posicionan  nuestro país en los primeros lugares en percepción de corrupción- y buscar el génesis de la reincidencia no situando el problema en la avaricia de quienes integran el Estado (o bien, la falla de éste), sino como un conflicto inmenso en la sociedad mexicana: el padecimiento, la repetición y la insana relación del pueblo con el Estado.  

“Recuerda a Michel Foucault (1978) cuando menciona que “… al ser normalizada una conducta se hace imperceptible, cual el pez no se percata de que vive dentro del agua y solo fuera de ella se enfrenta a su realidad. Dice que la realidad de la historia del petróleo no es la corrupción, sino la permisión y participación que el pueblo tiene ante este fenómeno. Se acusa la consecuencia y todos son parte de la causa

Hasta aquí, Ana Lilia, las primeras palabras que consigno del libro de Eloy, un diagnóstico terrible al que tantos mexicanos le hacen los honores…

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