Las estancias infantiles y la ignorancia de AMLO en temas de equidad de género

By: HuffPost

Justo al comenzar el mes de febrero, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, y el presidente Andrés Manuel López Obrador han confirmado que las estancias infantiles que reciben apoyo económico del gobierno federal dejarán de percibir transferencias monetarias. Ese dinero será otorgado a las familias, las cuales decidirán cómo emplearlo en lo que se refiere al cuidado de los hijos.

El argumento para cancelar el apoyo radica en actos de corrupción en esas estancias, lo cual es difícil de contradecir, debido a la alta complicidad que sociedad y Estado han tenido para manejar de la manera más opaca recursos económicos.

Al estar el problema de corrupción a la vista, la autoridad debe intervenir para reglamentar y castigar las irregularidades, a fin de que un servicio tenga la calidad óptima al ser ofertado por el Estado en vez de transferir esa responsabilidad a cada familia.

Cancelar de forma arbitraria estancias infantiles conlleva a que mayoritariamente sean las mujeres de una familia las que desempeñen el cuidado de los menores.

Con esa decisión, Andrés Manuel muestra total ignorancia en temas de equidad de género, ya que una de las muchas funciones que tiene una estancia infantil en países en vías de desarrollo es permitir que las mujeres decidan con total libertad qué empleo tomar. Así como competir de la mejor forma posible al interior de su centro de trabajo en igualdad de circunstancias.

Lo anterior tiene sustento en el hecho de que, en buena parte del mundo, quien realiza labores de cuidado a personas enfermas, adultos mayores y niños son las mujeres. Ellas no siempre tienen la opción de elegir libremente qué empleo tomar o actividad realizar, debido a que al tiempo que destinan a los cuidados las alejan de los centros escolares y de trabajo.

Cancelar de forma arbitraria estancias infantiles conlleva a que mayoritariamente sean las mujeres de una familia las que desempeñen el cuidado de los menores, sin importar si se trata de hermanas mayores o madres.

En el caso de que una hermana mayor realice los cuidados, se le entrega una responsabilidad que ella no ha decidido tomar aún, a la par de que la distraerá de sus actividades escolares y le dificulte tener ocio y esparcimiento Esto de nueva cuenta la coloca en escenarios de desventaja frente a los hombres.

Si los cuidados los realiza la madre, ella tendrá una desventaja en cuanto a descanso frente a los hombres. Lo cual le hará difícil competir en igualdad de condiciones frente a sus compañeros de trabajo, provocando así que la brecha de desigualdad laboral se siga incrementando.

En caso de que no sean las hermanas o madres quienes realicen los cuidados, para López Obrador la solución puede pasar por que sean los abuelos quienes desempeñen esa labor. Esto significa también un error, pues si los mil 800 pesos bimestrales destinados a cada familia son entregados en su totalidad al cuidador, significa que Andrés Manuel considera 900 pesos por mes un salario justo para realizar dicha actividad.

Este escenario de desigualdad de género provocado por el Estado tendrá un efecto fuerte en el corto plazo al profundizar la brecha entre hombres y mujeres.

Si suponemos que el cuidador trabaja 8 horas diario por cinco días de cada semana, el salario por hora estaría fijado en 5.6 pesos o 30 centavos de dólar estadounidense aproximadamente. Si tan solo trabaja la mitad, es decir, 4 horas, la paga se eleva a los 10.2 pesos por hora o 60 centavos de dólar.

Regresando al tema de equidad de género, si el monto transferido por el gobierno federal es entregado en su totalidad a la hermana o madre que se encargará de los cuidados, la paga, como ya se vio, no solo es insuficiente, sino que además no se le está ofertando acceso a la seguridad social o fondos de ahorro para el retiro. Lo cual es igual a que el Estado como empleador repita vicios que algunos empleadores privados tienen al momento de no ofrecer lo mismo a hombres y mujeres.

Este escenario de desigualdad de género provocado por el Estado tendrá un efecto fuerte en el corto plazo al profundizar la brecha entre hombres y mujeres. Las familias más pobres no emplearán ese recurso en pagar al cuidador, pues en su lugar probablemente será utilizado para complementar pagos de servicios (electricidad, agua, renta, etc.) o compra de alimentos.

Esto ocasionará que de nueva cuenta las mujeres vuelvan al hogar contra su decisión, haciendo más difícil que sean ellas las que puedan decidir sobre su futuro en materia laboral o académica.

* Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de ‘HuffPost’ México.

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